sábado, 11 de mayo de 2019

El terremoto del 11 de marzo de 1924


El terremoto del 11 de marzo de 1924


Tan solo una semana después del terremoto del 4 de marzo de 1924, se produjo un segundo terremoto el 11 de marzo, a las 4:41 am. Según el geólogo y sismólogo Walter Montero, el sismo tuvo una magnitud (Mw = 6,4) y el epicentro se ubicó en Bajos de San Juan en Puriscal a una profundidad de 10 km. Ese día se registraron 83 réplicas después del evento principal y se produjeron dos réplicas de magnitudes de Ms= 5,7 y 5.5 en ese orden.

En la figura 1 se muestra la cantidad de sismos diaria, reportada por el Observatorio Nacional durante el mes de marzo de 1924. Se aprecia claramente que la crisis sísmica se extendió por varios días, lo que evidentemente hizo que la gente estuviera muy preocupada.


Figura 1. Sismos reportados por día durante el mes de marzo de 1924. Fuente Observatorio Nacional. 


El Diario de Costa Rica, del miércoles 12 de marzo de 1924, Año V, Número 1400 reporta que en la ciudad de Santa Ana los sismos causaron muchísimos daños, pero no desgracias que lamentar. En San Ramón se Alajuela se reporta la caída de la escuela que había quedado muy dañado con el terremoto del 4 de marzo y que la ciudad está sin agua y sin electricidad.

El diario La Noticia, reporta que el vapor Eupatoria, encontrándose a 20 millas afuera de la entrada SE del Golfo de Nicoya, se produjo un golpe tan fuerte que la embarcación se estremeció violentamente, que sospechamos que había ocurrido un choque. El capitán ordenó inmediatamente el paro de las máquinas para inspeccionar el barco, y no habiendo encontrado nada de anormal, continuó la marcha ingresando a Puntarenas a eso de 9 horas; le informó al capitán del puerto de lo sucedido, y este le informó que precisamente, a aquella misma hora de la madrugada, un terremoto había dañado seriamente algunas ciudades del interior de la República.   

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domingo, 5 de mayo de 2019

El terremoto del 4 de marzo de 1924


El terremoto del 4 de marzo de 1924


El geólogo y sismólogo Walter Montero estudio el terremoto del 4 de marzo de 1924 (Ms = 7,0) y su artículo fue publicado en la revista Geológica de América Central (22: 25-62, 1999). El terremoto, ocurrido en la región del antearco central pacífico de Costa Rica. y originó intensidades Mercalli Modificada (MM) entre VIII y IX grados en el área mesosísmica, que incluye entre otros a los poblados de Orotina, San Mateo, San Ramón y Esparza. Federico Güendel calculó que pudo llegar incluso a 10 (Figura 1).


Figura 1. Mapa de intensidades según Güendel (1992) y Montero (1999) para el terremoto (M=7,0) del 24 de marzo de 1924.

Aparte del gran número de casas y edificios que quedaron inhabitables, el terremoto generó innumerables daños a la línea férrea, gran cantidad de deslizamientos, caída de rocas, agrietamientos del suelo y licuefacción, y fue seguido por varias réplicas con magnitudes Ms entre 5,0 y 6,4. Además, el evento principal disparó actividad sísmica en varias fallas corticales del interior del país y actividad volcánica en el Irazú y posiblemente en el Rincón de la Vieja.


Montero sugiere una posible ruptura superficial y que la fuente sismogénica de este terremoto fue la falla Tárcoles, aunque el sistema de falla Bijagual, también debió participar en el proceso de ruptura. Estas son fallas transcurrentes de rumbo NE a N, que forman parte de la zona de deformación que sirve de límite entre la placa del Caribe y la microplaca de Panamá, por lo que este evento se considera un sismo interplaca relacionado al límite incipiente entre las anteriores unidades tectónicas.

Los periódicos de la época describieron lo vivido por los pobladores y a continuación se hace mención a lo narrado por algunos de ellos.

Diario de Costa Rica, jueves 6 y viernes 7 de marzo de 1924, Año V, Número 1395 y 1396: Detalles completos del terremoto de San Casimiro. Se calcula que las pérdidas en San José ascienden a más de cinco millones de colones:

De nuevo el país siente el azote de las conmociones seísmicas, que, en varias ocasiones anteriores, han traído al país una serie de desgracias. Nuestro pueblo recuerda con terror los sucesos de 1822, 1841, 1888 y 1910, pero en esas fechas los volcanes presentaban completa tranquilidad. En cambio, no hubo terremotos en los momentos de gran actividad: 1723 del Irazú; 1864 del Turrialba; y en enero de 1910, el Poás.

El 20 de febrero de 1723 fueron los temblores los que obligaron al pueblo a implorar la misericordia divina, después de varios días de presenciar fenómenos raros: retumbos, erupciones, etc. Pero estos temblores no causaron mayores daños. El 14 de julio de julio de 1756 fueron los temblores que se conocen con el nombre de San Buenaventura, los que obligaron a las devotas a consagrar y jurar a Nuestra Señora de los Ángeles como abogada de la provincia.

En la madrugada del 7 de mayo de 1822 fueron los temblores de San Estanislao, que impresionaron a muchos de los josefinos, hasta disponer un cabildo abierto, con el fin de perpetuar la memoria del suceso por medio de un acto solemne. El 2 de setiembre de 1841, fueron los temblores de San Antolín, lo más tremendo que recuerdan nuestros abuelos: fue la primera destrucción de Cartago, ocasionó allí 16 muertos y destruyó 359 casas y aquí (San José) destruyó 123 casas. Por fin, en el último terremoto el 4 de mayo de 1910, llamado de Santa Mónica, donde perecieron cerca de 500 personas, según un informe de Anastasio Alfaro.    

El terremoto del 4 de marzo, que se conocerá con el nombre de San Casimiro, por ser el santo del día, ha sido funesto para San José, Heredia y Alajuela, especialmente, para la sección suroeste: Orotina y San Mateo. Se registró a las 4:07 a.m. el primer temblor, de intensidad VI, y han continuado con intermitencias. Ayer pasan de 400. En 1910 se registraron 481 temblores y el del 4 de mayo, a las 18:50 horas, tuvo intensidad de X en Cartago y VII en San José.

Figura 2. Registro del sismoscopio (Péndulo Trifilar) ubicado en el Observatorio Nacional para el terremoto del 4 de marzo de 1924 (Diario de Costa Rica, 6 de abril de 1924).


Los relojes de la capital se pararon después del temblor así: 4:10 La Dolorosa; 4:07 La Catedral; 5:07 el de la Fábrica Nacional de Licores; y a las 4:07 el de La Merced. Desde esa hora se lanzó la población capitalina a la calle. Los automóviles entraron en actividad, recorriendo las calles con los curiosos que deseaban tomar una idea de los desastres ocasionados.

A las 4:35 hubo uno de intensidad III y otro a las 5:10 de intensidad IV, con el cual se apagó el alumbrado particular. A las 5:44 hubo otro de intensidad VI, de sacudida violenta; y un segundo, de intensidad VII a las 5:45 a.m. Antes del amanecer ya muchas familias que habitaban casas de ladrillo buscaban refugio en las casas de amigos o familiares que ocupaban casas de madera. El comercio popular señalaba la zona de Alajuela como la más afectada.

Se calcula que los daños ocasionados por estos temblores, en esta capital, no se reparan con cinco millones de colones. Más de doscientas casas quedan inutilizables. La Cruz Roja fue instalada en la Plaza de la Artillería. Se acondicionó de teléfono y de todo lo necesario para el caso. Los miembros activos de ese cuerpo recorrían las calles de la capital debidamente uniformados, a fin de prestar sus servicios en caso de necesidad.

Entre los edificios dañados está el que ocupaba el Ministerio de Guerra o Secretaría de Seguridad Pública, como ahora se dice. En la Penitenciaría, un fortín quedó casi destruido, en la cama del comandante, Coronel don Rogelio Troyo, cayó un trozo de pared, pero él estaba en Cartago. También, la casa de detectives de la Oficina de Detectives, quedó en mal estado. La Dirección se ha instalado provisionalmente en la casa del Coronel Pinaud.

También han sufrido grandemente los dueños de establecimientos de licores. En el Paso de la Vaca, donde los Solera, cayeron los estantes con todas las botellas. También en la pulpería de Víctor Zúñiga, al norte del Mercado. De las pulperías del Mercado salían por las rendijas de las puertas los licores y vinos en chorros. Nuestro Teatro Nacional, la obra que nos envanecía a todos, ha quedado arruinado. En el exterior, la estatua de Calderón de la Barca, salió casi una cuarta de la peana y se abrió en dos partes. En el foyer hay unas columnas tronchadas. Bombillas quebradas ni se cuentan. Se produjo un incendio, del lado Este, pero fue apagado inmediatamente. Parece que habrá necesidad de hacer grandes y costosas reparaciones.

En Desamparados, más de diez casas quedaron con los techos hundidos. En Aserrí hay grandes pérdidas en locales comerciales. En Santa Ana se cayeron varias casas y la Iglesia de Escazú quedó inclinada al lado sur.

Villa Colón en estado ruinoso; la Iglesia y demás edificios dañadísimos. Desde Puriscal se informa que desde las cuatro de la mañana se está bajo una crisis sísmica, iniciada con un movimiento terrestre formidable, con caracteres de terremoto. Desde eso hora tiembla cada dos o tres minutos, a veces fortísimo. La alarma es general. Todo el comercio y las oficinas públicas están cerradas. Ricardo Brenes Argüello, finquero cuya finca está a cuatro horas al sur, informa que, por aquellos lados, la cosa tuvo caracteres de cataclismo.

Reportes de Heredia

Los temblores de esta madrugada han sembrado pánico en esta población, pues estos han tenido todo el carácter de verdaderos terremotos. Los edificios dañados son muchos, pero los efectos se hacen más notables en la parte sur de la ciudad, donde han caído casas, hundiéndose techos y dejando un estado de verdadera ruina a gran número de gentes pobres. El viejo Fortín se rajó en dos partes y se cree que habrá necesidad de apearlo.

En la Iglesia del Carmen, se calculan en 30 mil colones los daños. En el cementerio se notan los estragos desde la portada, que ha quedado en verdadero estado de ruina. En muchas de las capillas de renombradas familias, los cadáveres han quedado al descubierto. El enterramiento de dichos cadáveres se está practicando con alguna dificultad por la escasez de peones de que dispone la higiene y a la falta de una organización en estos casos de emergencia. En total se enterraron nuevamente 70 cadáveres. El edificio del Mercado está todo en ruina y debe ser demolido inmediatamente para evitar mayores perjuicios.

La Basílica de Santo Domingo está en ruinas, habrá que demolerla y la Iglesia del Rosario presenta serios daños. La estación de Echeverría, en San Joaquín, cayó con los temblores, en San Francisco de Heredia cayeron varias casas.

Reportes de San Ramón, Orotina, San Mateo y alrededores

San Ramón, Orotina y San Mateo son los pueblos más perjudicados con los temblores y se cree que el epicentro de los temblores está en Orotina, y hay quien opina que son dos los epicentros.

El Río Grande tuvo una gran crecida, la cual arrastró al ganado vacuno y porcino de muchas fincas, entre otras, el de Las Trojas, propiedad de don Arturo González. En algunos sitios de ese río hierve y arroja un olor pestilente, que se dice es lava que arrastra dicho río. En el camino de Pigres se han abierto grandes grietas, en las que cabe la mitad de una persona.

En Orotina las casas de madera están partidas en dos. Cayó el Hotel Ceregatti y otros edificios. La cárcel totalmente destruida. La baranda de la iglesia parroquial fue partida como con sierra. Hay casas que se ladearon y están enterradas diagonalmente. Hubo muchos golpeados. Los vecinos están a la intemperie sin recibir socorro alguno. Se han visto hundirse algunas colinas de las montañas próximas. Urge enviar lo más pronto posible un cirujano a Orotina. Aunque son pocas las personas lesionadas hay dos de bastante gravedad, con peligro de gangrena, una de ellas es la señorita Anita Caballero, una turista colombiana que estaba visitando a su hermano (El Cura) en San Mateo (falleció posteriormente el 7 de marzo en el Hospital San Juan de Dios). En San Mateo se cayó la Iglesia, la cúpula se fue encima de la Casa Cural, habiendo quedado golpeados el señor cura Miguel de J, Caballero y varios de su familia.

Figura 3. A- Casa Cural de San Mateo. B-Casa de José María Vargas a la izquierda, y al fondo la casa de Cenobio Vargas en Orotina. C- Detalle del colapso de la pulpería de don Cenobio Vargas.  

Don José González, maquinista de la locomotora N°17 estaba en Orotina durante los temblores del marte. Con él, llegaron a la capital, de los primeros, Faustino González y los brequeros Octaviano Porras y José Granados. Se vinieron a pie a tomar el tren en Atenas. Encontraron aterrada la línea desde el kilómetro 61,5 al 43. En Concepción las familias huyeron a Escobal, dejando sus casas destruidas. Hasta el tanque de agua quedó roto en muchas partes. En el kilómetro 43 estaban volando con dinamita una piedra de 12 toneladas. Los rieles quedaron partidos en muchos pedazos. En Concepción, en el kilómetro 60,5 se partieron los cerros que van a terminar a la Mina de San Juan Dos. Fue extraído de una grieta un individuo que al huir cayó en la cima. Esto aconteció en el Cerro del Muerto.

Figura 4. Oficina del Telégrafo después del terremoto en Orotina.

La locomotora N°18 cuando el primer temblor, llegaba al Tajo de Florencia, y al producirse el segundo, venía a la mitad del puente de Río Grande. Las dos veces tuvo que parar el tren porque la locomotora se bambaleaba.   

Las pérdidas en San Ramón han sido enormes en todo el cantón. El Palacio, la Iglesia, la Escuela Superior, el Hospital y la Cárcel han sido totalmente destruidos. Veinticinco edificios particulares se han derrumbado en el centro, e infinidad en los distritos del Norte; de Zarcero y Naranjo se reciben noticias alarmantes. Las pérdidas de aquí pasan de millón y medio de colones. Desgracias personales afortunadamente no hubo ninguna.



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miércoles, 19 de diciembre de 2018

Las posibles erupciones del volcán Arenal en 1915 y 1922


Las posibles erupciones del volcán Arenal en 1915 y 1922

Tomado de Soto, G.J., Alvarado, G.E. & Madrigal, L.A., 1996: Las posibles erupciones del Volcán Arenal en 1915 y 1922. – Boletín Observatorio Vulcanológico del Arenal, 6(11-12): 45-52, 1993, San José.


El volcán Arenal es mundialmente conocido por su actual periodo eruptivo por más de veinticinco años (por la fecha de publicación 1993), y por sus detallados estudios geológicos y vulcanológicos, en particular referente a su espesa secuencia de tefras eruptadas en los últimos 3000 años.

Así, previo al inicio de su nueva fase explosiva el 29 de julio de 1968, se ha hablado de un largo periodo de inactividad de más de 450 años (Melson y Sáenz, 1973) o de más de un siglo (Borgia et al., 1988).  Los informes periodísticos y en revistas de principios de siglo, sugieren que quizás el Arenal pudo tener un corto periodo eruptivo, ya sea en 1915 o en 1922, o en ambos.

Con base en las observaciones de campo sobre el pasado geológico del volcán, es posible que numerosos pequeños periodos eruptivos hayan sucedido entre los grandes eventos explosivos, quedando poco o nada de material documentable.

EL SUCESO DE 1915

Documentos

Don Ricardo Fernández Peralta, escribió en la Revista de Costa Rica (Fernández, 1920) sobre su intento de dar explicación a unas erupciones volcánicas observadas desde la cima del volcán Poas con rumbo hacia el noroeste:

"Eran las 8 de la mañana del 5 de febrero de 1915, hacía dos días nos hallábamos en la cima del Volcán Poas, el profesor don J. Fidel Tristán, el botánico don Otón Jiménez y yo, observando la gran actividad del volcán que se había iniciado el 8 de octubre de 1914 con una gran erupción de lodo; cuando súbitamente vi elevarse de un punto de la cordillera que se extiende al N.O., una columna al parecer de lodo y de vapor de agua.  Comprendí inmediatamente que se trataba de una erupción volcánica y así se lo manifesté a mis compañeros quienes conmigo se pusieron en observación, esperando que se repitiese el fenómeno.  No fue en vano, pues pocos minutos después de la observación que yo había hecho, vimos una gran columna negra en el mismo punto e igual a la anterior.  El fenómeno se repitió de nuevo, pero en vez de una columna fueron tres simultáneas; poco tiempo después la cordillera se nubló y no fue posible observar más.  Era lógico pensar en la existencia de un nuevo volcán en la región de Palmira, que por la naturaleza de sus erupciones debía semejarse al Volcán Poas."

El 22 de marzo de 1915 partió don Ricardo Fernández Peralta en compañía de otras dos personas y dos guías con rumbo a Palmira Sur, en donde ellos suponían que debía de localizarse el volcán.  Sin embargo, la exploración de varios días por dicha región (Toro Amarillo, volcán Viejo, Platanar, Porvenir, Aguas Zarcas y otros sitios aledaños) en busca del volcán activo, resultó infructuosa.  En su artículo, el Sr. Fernández Peralta concluye:

"Las erupciones que observamos desde el Volcán Poas el 5 de febrero, fueron producidas por el Volcán Rincón de la Vieja, como lo prueba el señor profesor don José Fidel Tristán en su interesante artículo publicado en el diario La Prensa Libre del 28 de abril de 1915, del cual tomo las siguientes líneas:

Hace algún tiempo se publicó en La Información que el señor don Ricardo Fernández Peralta y yo habíamos visto del cráter del Volcán Poas simultáneamente con una erupción bastante grande, otra en las lejanas serranías que se divisan hacia el N.W. del borde sur del mismo cráter.  Este fenómeno ocurrió a las 8 y 8 minutos de la mañana del 5 de febrero, habiéndose repetido el mismo fenómeno, sin erupción concomitante, dos veces.

Por ser bastante desconocida, desde el punto de vista geológico y orográfico todas las elevaciones que forman la terminación de la cordillera de Tilarán y por hablarse con insistencia desde hace mucho tiempo de volcanes activos Cacho Negro y La Vieja, el señor Fernández resolvió recorrer toda la región dudosa con el fin de obtener datos más precisos. Descubrió varios cráteres muy antiguos y en uno de ellos varias solfaratas ya apagadas, evidentemente de muy reciente formación, pero no descubrió ningún cráter activo. El fenómeno que vimos desde el Poas quedó, pues sin explicación. 

En mi carácter de Secretario del Centro de Estudios Sismológicos, dirigí una comunicación al señor Gobernador de la Provincia de Guanacaste, en la que le preguntaba el estado de los volcanes del norte.            El señor Gobernador tuvo la amabilidad de enviar el siguiente telegrama:

"Secretario del Centro de Estudios Sismológicos:

"El señor Atiliano de la O, manifiesta que a principios de febrero o a fines de enero últimos, cayó ceniza en el barrio de Quebrada Grande situado en la falda de la cordillera entre los volcanes Rincón de la Vieja y Orosí, pero nadie ha visto de dónde salió la erupción."
                                                                                                           F. Mayorga R., Gobernador.

La fecha de nuestra observación, el 5 de febrero, concuerda con la caída de ceniza en un punto situado entre el Volcán de la Vieja y Orosí.  El fenómeno, pues, debe referirse a alguno de estos dos volcanes y para dilucidar la cuestión, es indispensable recordar, aunque someramente, los datos que existen de aquellos volcanes.  Por los datos expuestos, me inclino a creer que las elevadas columnas obscuras que se vieron desde el Poas fueron erupciones del Rincón de la Vieja.”


Comentarios de Soto y Alvarado

Dada la seriedad científica y experiencia en la observación de fenómenos naturales por parte de los profesores Fernández y Tristán, resulta muy probable que ellos efectivamente hayan observado una erupción, pero ¿asociada con cuál volcán?  Aunque resulta muy probable que el volcán Rincón de la Vieja haya tenido un período de actividad en 1915, resulta imposible que ésta fuera observada desde el Poas. 

Por nuestra experiencia, podemos decir que los volcanes de la Cordillera de Guanacaste no son visibles desde la cima del Poas, y sólo en un excepcional día claro, y con una columna piroclástica de considerable altura proveniente del Rincón de la Vieja, ésta podría ser divisada desde allí.  Y en su artículo, don Ricardo Fernández es claro en puntualizar que "vi elevarse de un punto de la cordillera que se extiende al N.O.", y no vieron solamente la columna piroclástica y de gases aislada, sin punto de emisión. 

Por otro lado, del informe se desprende claramente que no se encontraron indicios de actividad eruptiva en la región de Palmira, y además ésta debió de haber sido reportada por los pobladores.  Por ejemplo, se excluye de que se tratase de actividad fumarólica intensa o explosiones freáticas en la zona geotérmica del Volcán Viejo, dado que Bajos del Toro ya estaba poblado en ese entonces y la expedición tampoco localizó indicio alguno.  En este sentido, tan sólo nos queda una posibilidad: que se tratase del volcán Arenal, el cual se puede ver perfectamente desde el mirador del Poas y alrededores, bajo condiciones climáticas óptimas.  Parte del cono pudo haber estado envuelto en nubes y tan sólo sobresalir la cima y la pluma eruptiva, lo cual es una situación normal en el Arenal.


EL SUCESO DE 1922

Documentos

Una serie de telegramas fueron dirigidos al Subdirector General de Telégrafos con copia al Prof. José Fidel Tristán entre los días 20 y 21 de octubre de 1922.

El día 20 se reporta desde Florencia: "Atemporalado y temblando con frecuencia y se ve como una erupcion (sic) del lado del cerro del Arenal por la cordillera al lado de la frontera de Nicaragua".

Para el día 21 un telegrama desde Buena Vista da más información al respecto: "Desde hace días he venido notando la existencia de un nuevo volcán en el Cerro del Arenal que queda hacia el Noroeste de este lugar, según fenómenos presenciados.  Gruesas columnas como de humo salen de la cúspide de dicho Cerro dando a veces un panorama imponente al espectador.  De Villa Quesada saldrá el Sr. Ricardo Quesada con compañeros a la exploración del sospechado volcán. Hay alarma".

Ese mismo día, en la tarde, aparece la primera noticia periodística al respecto:

La Noticia, periódico de la tarde. Primera plana, sábado 21 de octubre, 1922:

"Aparece un nuevo volcán, está en actividad"

"Esta tarde nos comunicaron de Alajuela que, en Arenales, S. Carlos, apareció esta mañana convertido en volcán un cerro.  El volcán ha hecho su debut estruendosamente, esto es, arrojando lava y retumbos foribundos, por lo que los vecinos de S. Carlos, están alarmados".

El Diario de Costa Rica del día 22 amplía la información substancialmente, del cual se extractan los siguientes párrafos:

"Entró en erupción el Cerro Arenal" y "Violentos temblores de dejan sentir en todo S. Carlos, el río del lugar arrastra aguas sulforosas y cae ceniza y arena sobre los pobladores".

"Ha aparecido un cono eruptivo en el Cerro del Arenal.  Violentos temblores se sienten en toda la región de S. Carlos, los vecinos de las poblaciones más póximas al Cerro están alarmados".

"El río Arenal que discurre al pie del Cerro de este nombre, ha tornado sus aguas obscuras, como las del río Sucio, y arrastra azufre cuyas emanaciones se sienten a larga distancia. De este lugar ha salido una comisión que encabeza el Sr. Ricardo Quesada.  También saldrán comisiones de otros lugares.  Informaré detalladamente lo que vaya acaeciendo".

"De Buena Vista, Aguas Zarcas, Florencia y Muelle de S. Carlos, avisan que el volcán arroja grandes columnas de humo, a su vez, comunican que, en la noche del viernes, entre las 20 y 22 horas, se desarrolló una serie de temblores, también sentidos aquí, observando, no sin extrañeza, que el Cerro del Arenal situado al N.O. de esas poblaciones, que es un elevado monte cónico y escarpado arroja grandes columnas de humo negro.  Esto viene ocurriendo desde hace cuatro días".

"Personas que llegan de caseríos próximos al volcán, dicen que está cayendo sobre esos poblados gran cantidad de ceniza y arena.  De noche las erupciones del volcán son imponentes, es un verdadero cosmorama. El Cerro del Arenal es un volcán apagado desde hace cien años y ahora abre nuevo cráter que está en ignición"

"La laguna situada al pie del Cerro Arenal se ha desbordado desde hace varios días.  El río Arenal nace en esta laguna.  Esta tiene ahora 12 km de longitud por 8 de anchura."

"Los vecinos próximos al Arenal dicen que desde hace quince días vieron las primeras erupciones volcánicas del Cerro.  Según ellos, nunca se había visto nada semejante de cuando en cuando levanta bocanadas de humo, unas veces en columna que eleva a gran altura, otras las esparce en la cúspide del mismo cerro, dando un bello espectáculo".

"Los principales temblores han ocurrido los días catorce, dieciséis y diecinueve.  El río S. Carlos estuvo crecidísimo del 10 al 14 arrastrando bananales y poniendo en cuidado a los moradores".

Y días después, como ampliación a las ya publicadas noticias periodísticas, aparece:

Diario de Costa Rica, Primera plana, miércoles 25 de octubre, 1922:

"El Cerro Arenal sigue en erupción, tembló el lunes en la noche"

"Sigue dando por las noches un espectáculo grandioso al lanzar grandes columnas de humo acompañadas de resplandores.  Avisan de Florencia y Buena Vista que en esos lugares tembló fuerte el lunes en la noche.  La comisión de Ricardo Aguilar no ha regresado".

Estas son las últimas noticias que aparecieron del fenómeno, pues no se encontró ninguna otra referencia en los diarios del país al respecto, ni ningún otro comentario o nota en los folios inéditos del Prof. José Fidel Tristán.


Comentarios de Soto y Alvarado

Las descripciones hablan por sí solas, más aún si se les compara con la actual fase eruptiva con lances de cenizas, incandescencia nocturna, temblores en ciertas épocas, y posibles lahares.  Desgraciadamente, nunca llegó a salir publicado el informe de la comisión investigadora, por lo que se carece de un comunicado de prensa directamente emanado por observadores ubicados al pie del volcán.


DISCUSION Y CONCLUSIONES

Hasta hace varios años hubiese resultado inconcebible el dar cabida a la idea de que el Arenal hubiera estado activo a principios de siglo, dada la ausencia de documentación y a la espesa vegetación que cubría su cráter cuspidal, a juzgar por las fotografías aéreas, narraciones de testigos y escritos.  La primera ascensión documentada al volcán Arenal fue el 24 de febrero de 1937 (Trejos, 1959), tan sólo 22 y 15 años después de la supuesta actividad de 1915 y 1922.  Sin embargo, nuestra experiencia a lo largo de más de diez años (era 1993, pero lo autores trabajaron en el área más de 20 años) en esta región de clima tropical lluvioso, nos indica que una vegetación boscosa espesa puede desarrollarse en diez años con árboles y arbustos de consideración (tabla 1), en particular sobre depósitos volcánicos inconsolidados (tefras) de composición intermedia, y menos rápidamente, pero aun así en forma sorprendente, sobre las recientes lavas en bloques (colonización de 16 nuevas especies en 25 años, con árboles de hasta 6 m de altura: cf. Vargas et al., 1993). 

Además, bajo las condiciones de pluviosidad a que es sometida esta zona del país, los depósitos de cenizas de algunos milímetros o aun centímetros de espesor, pueden ser barridos fácilmente en pocos días o semanas, de modo que los pocos restos que queden, son rápidamente mezclados con el suelo y se borra cualquier evidencia de erupción.  Carecemos de más elementos de juicio (v.gr.: fotografías, reportes orales de testigos de las erupciones, el informe de la comisión de 1922) para aseverar que dichas actividades eruptivas efectivamente ocurrieron, pero conforme nos hemos ido adentrando en el pasado eruptivo del Arenal, éste resulta ser cada vez más sorprendente y activo, que lo que se había supuesto en años anteriores.

En conclusión, podemos tomar como supuesta la erupción de febrero de 1915, y casi como un hecho la de octubre de 1922 en el Arenal, en vista de las testificaciones documentales a que nos hemos referido. Quedan, no obstante, sin respuesta las preguntas sobre las características eruptivas, magnitud y mecanismos, áreas afectadas, duración, y otros, aunque con gran probabilidad fueron de pequeña magnitud.  Esto nos conlleva a considerar el Arenal como un volcán mucho más activo en función del tiempo, de lo que hubiéramos supuesto hace un lustro, y a considerar la actividad biorregenerativa en esa zona, como de una alta velocidad.


AGRADECIMIENTOS

A don Oscar Tristán, hijo del insigne investigador don José Fidel Tristán, quien, al poner en nuestras manos material inédito y recolectado por su padre a principios de siglo, nos suplió algunos recortes de periódico casi inconseguibles y olvidados.  A Luis Madrigal (Oficina de Sismología y Vulcanología, ICE), quien nos ayudó en el trabajo de búsqueda en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional.


REFERENCIAS

Borgia, A., Poore, C., Carr, M.J., Melson, W.G. & Alvarado, G.E., 1988: Structural, stratigraphic, and petrologic aspects of the Arenal-Chato volcanic system, Costa Rica: Evolution of a young stratovolcanic complex.  Bull. Volcanol., 50:86-105.

Fernández, R., 1920: En busca de un nuevo volcán.  Revista de Costa Rica, I,(II):325-333.

Melson, W.G. & Sáenz, R., 1973: Volume, energy and cyclicity of eruptions of Arenal Volcano, Costa Rica.  Bull. Volcanol., 37-3:416-437.

Trejos, J.F., 1959: Geografía de Costa Rica.  Imprenta Universal, San José, 347 pp..

Vargas, G., Cortés, V. & Zúñiga, W., 1993: Evolución de la dinámica vegetal entre 1985 y 1993 sobre las lavas recientes (1968-92) y flujos piroclásticos (1968) del Volcán Arenal.  Bol. Obs. Vulc. Arenal, 5(9-10):31-51, 1992.


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lunes, 31 de octubre de 2016

El Terremoto del 24 de abril de 1916, Costa Rica



El Terremoto del 24 de abril de 1916

Periódico La Información, Año IX, lunes 24 de abril de 1916, N°3474


Los fuertes temblores de esta madrugada

Al cerrar nuestra edición, a las 2 y 28 minutos de la mañana se sintieron en esta ciudad dos fuertes temblores. Uno inicial de oscilación y pocos segundos después otro prolongado de gran intensidad del cual obtuvimos los siguientes datos que nos suministró don Rafael Tristán y entre los cuales hay detalles de otros temblores, algunos de ellos perceptibles. El temblor de las 02:26 a.m. tuvo una intensidad de III (R y F). Dirección NW-SE. El de las 02:28 a.m. tuvo una intensidad de V (R y F), dirección NW-SE y de larga duración, oscilaciones y trepidaciones lentas.
El terremoto causó general alarma entre los habitantes de la ciudad, y puede decirse que ni una sola persona quedó entre sus casas. Por teléfono nos comunicamos a las 3 de la mañana con las provincias de Alajuela, Heredia y Cartago, habiéndosenos comunicado que los temblores, el inicial y el segundo, se sintieron muy fuertes. Las poblaciones alarmadas pero ningún daño material que se sepa. De Puntarenas se nos dijo por teléfono que el movimiento había sido allí extremadamente fuerte y de mayor intensidad que el que se sintió hace pocas semanas (hace referencia al sismo del 27 de febrero de 1916, ver reseña en este mismo blog); que no se observó ningún fenómeno especial y que tampoco se tenía detalle alguno sobre daños materiales.
En el Parque Morazán y otros lugares de recreo se aglomeró gran número de familias, dichosamente sin haberse tenido que lamentar desgracia alguna personal ni daños materiales, según información que obtuvimos de las Secciones de Policía. La Central de teléfonos estuvo ocupadísima dando comunicaciones con las demás provincias hasta cerca de las 4 de la mañana, hora que entró nuestro diario en prensa. Igualmente fue activísima la comunicación telefónica entre los aparatos de la capital, mereciendo elogio la buena voluntad de los empleados de la Central que prestan servicio nocturno.
Los automóviles recorrieron nuestras calles y puede decirse que la mayor parte de la población renunció a las horas de sueño que faltaban.


Periódico La Información, Año IX, martes 25 de abril de 1916, N°3475

Agitada por fuerzas subterráneas y misteriosas la tierra continúa estremeciéndose a cada rato. Los fenómenos sísmicos presentados antenoche y ayer, han provocado pánico grande en muchos pueblos de la República. En algunas poblaciones, los temblores causaron perjuicios de consideración.

De casi todos los pueblos de la República recibimos ayer telegramas en los que nuestros Corresponsales nos informan de los perjuicios y alarma producida por los últimos grandes temblores en sus respectivas localidades. La mayoría de esos telegramas se concretan a decir: "Temblor fuerte: consecuencias materiales y personales ninguna, los habitantes intranquilos”.

En consecuencia, no vemos la necesidad de reproducir uno a uno todos esos despachos telegráficos, que dicen lo mismo; de ellos, entresacamos aquellos que saliéndose en sus informaciones de lo ordinario, hablan de perjuicios ocasionados por esos temblores, perjuicios que dichosamente son bien pocos.

Esos temblores han causado en el ánimo de los costarricenses tanta mayor alarma, cuando que el caso trae al recuerdo la catástrofe que destruyó Cartago el 4 de mayo de 1910 y  los temblores, fuertes todos ellos, que se sintieron en abril de ese mismo año, y que fueron precursores de la horrible tragedia, la más pavorosa que ha registrado en Costa Rica y cuyas víctimas fueron tan numerosas, a pesar del régimen de precaución que existía en la época en que se produjo aquel triste acontecimiento.

El próximo 4 de mayo se cumplirán seis años de aquella horrenda catástrofe y llama la atención que ahora, como entonces, en el mes de abril se registren tantos, tan continuos y tan fuertes temblores de tierra, por lo cual muchos supersticiosos les señalan como un mal síntoma, precursor de males mayores. Y es por esa especialísima circunstancia, de tan triste recordación, que una buena parte de nuestro pueblo se siente en este momento un tanto intranquilo y molesto. Al igual de los vecinos de la capital, todos los habitantes de las otras ciudades, villas, pueblos y caseríos de la República, velaron en la noche de anteayer temerosos de un nuevo cataclismo; y millares de millares de ellos pasaron toda la madrugada a la intemperie, en prevención de acontecimientos mayores.

Con respecto a la capital y según datos que adquirimos ayer en fuentes oficiales, podemos decir que ningún perjuicio de consideración ocasionaron los temblores de anteayer en la madrugada; en algunas casas cayeron repellos, en otras tejas; en algunos establecimientos comerciales loza y botellería mal colocadas; pero nada más.

Las autoridades de Cartago nos informaron por teléfono: En la ciudad, nada de extraordinario ha ocurrido; de los pueblos, nada informan, lo que quiere decir que tampoco ha ocurrido nada especial. De Heredia, dice el Gobernador: Los fuertes temblores produjeron en el ánimo de las gentes la consiguiente alarma, sin otra novedad. Lo mismo informa el Gobernador de Alajuela. En Limón, los temblores se sintieron débilmente. En Liberia, también; en cambio, en La Cruz, muy fuerte. En San Juan del Sur de Nicaragua ni siquiera se sintieron. En Nicoya, el segundo de los temblores de la serie tuvo carácter de terremoto; no tumbó edificios porque fue oscilatorio; sin embargo, la Iglesia recibió algunos daños; bien es cierto que ese Templo quedó en pésimas condiciones en temblores anteriores y además es de construcción antigua.
 
En todo el litoral de Puntarenas, se sintieron los movimientos sísmicos extraordinariamente fuertes; así como en el Naranjo, donde sufrieron desperfectos algunos edificios, y quedaron desplomados otros y se produjeron grietas en el Templo y en la capilla, en la que se abrió una pared dejando una grieta de dos pulgadas de luz; cayeron en el interior del Templo pesados repellos de mampostería estucada, que destrozaron los brazos de una magnífica imagen de San Juan; la imagen cayó del camerín en que se encontraba. En Poás, la Iglesia quedó agrietada; los cantineros tuvieron perjuicios por la botellería que cayó, destrozándose. En San Ramón, también se han descubierto daños en el hermoso y valiosísimo templo de aquella población, uno de los mejores de la república. Y, por lo demás, alarma general y pocos daños materiales en los otros pueblos costarricenses.

Las investigaciones del Observatorio Nacional indican una distancia aproximada al epicentro de 35 km por término medio, y solo falta para una determinación más exacta los datos de los señores telegrafistas, que por desgracia no han correspondido esta vez con un detalle aun cuando insignificante para ellos, pero de gran valor para este Centro. 

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