domingo, 12 de abril de 2020

El terremoto de Puerto Armuelles del 17 de julio de 1934 (Mw 7,6)


El terremoto de Puerto Armuelles del 17 de julio de 1934 (Mw 7,6)



El sismo del 17 de julio de 1934, ocurrió a las 7:36 p.m. (hora local), y aunque su epicentro se ubicó en Panamá, debido a su gran magnitud (Mw 7,6), provocó daños en Costa Rica y es por eso, que se incluye en este blog. La profundidad del sismo se fijó en 26 km y la intensidad máxima fue de VI o VII en Armuelles.


El Diario de Costa Rica, en su edición Año XV, número 4394, del 18 de julio de 1934, indica lo siguiente: “Durante el día de ayer se produjeron seis trepidaciones sísmicas que alarmaron al país. Esto indica que estuvieron en acción el Poas o el Irazú. Las características de estos movimientos, de intensidad II o III en Costa Rica, y de larga duración, a juicio del ingeniero Rafael Tristán, indican que el epicentro es muy profundo o que la zona epicentral está algo lejana (Figura 1). 

Figura 1. El diseño que aquí ofrecemos da idea al lector de la forma como los desprendimientos terrestres generan temblores susultorios, sensibles en un área mayor o menor, según sea la profundidad donde se producen (Tomada de Diario Costa Rica, 1934).
Importante es mencionar que antes del evento principal de las 7:36 p.m. (intensidad V en Costa Rica VI-VII en Puerto Armuelles), se sintió un premonitor a las 14:10, y posterior a él, las cuatro réplicas principales ocurrieron a las 22:15, 22:18, 22:20 y 22:26, todos de intensidad III (en Costa Rica).



Informe de daños:

La Cruz: No se sintió ningún temblor.

Cañas: Sintieron durante el día de ayer seis temblores, siendo los de mayor intensidad, los ocurridos durante la noche.

Puntarenas: La alarma fue tremenda, lo mismo en toda la zona del litoral del Pacífico. Los sacudones de la noche han puesto demasiada inquietud en los vecindarios, que permanecieron de pie, presumiendo la repetición del fenómeno.

Alajuela: La Municipalidad de Alajuela permaneció tranquila cuando se produjo el temblor y no suspendió la sesión. En dicha localidad, lo mismo que en las de Heredia y Limón, el pánico fue tremendo.

Cartago: La población está intranquila y casi en su totalidad no durmió, dada la circunstancia de tener al frente, al coloso del Irazú, que es traicionero.

Orotina: En este instante 19:30, fuerte y largo temblor. El vecindario está sumamente alarmado.

Siquirres: A las 8 menos 22 minutos, hubo un fuerte temblor que duró cuarenta segundos. Hoy ha sido un día muy caluroso y es el segundo temblor que se ha sentido. No ha habido ningún daño.

Puerto Jiménez: llegó un telegrama que dice: de anoche a esta hora (9 a.m.) se han sentido más de treinta temblores, los más fuertes hicieron replicar campanas en la iglesia, volcando mercancías en los establecimientos y dañando seriamente el edificio del resguardo.  



En la edición del día 19 de julio, el Diario de Costa Rica, reporta más de 50 sismos sentidos y que han tenido mayor intensidad en el Sur. En Puerto Armuelles causó graves daños materiales. El saldo de víctimas asciende a un muerto y seis heridos de gravedad. El epicentro aparentemente está en la Provincia Panameña de Chiriquí, donde el volcán del mismo nombre ha entrado en actividad.

Las noticias que ayer en las horas de la mañana recibimos sobre la catástrofe ocurrida en David, Provincia de Chiriquí, de la vecina República de Panamá, vinieron a confirmar la tesis del señor Tristán, según se verá luego por la información que daremos a nuestros lectores, respecto de las consecuencias de los violentos temblores que se produjeron en ese lugar, en Puerto Armuelles, y en poblaciones de la parte sur de nuestro territorio.

El terremoto en Puerto Armuelles:

En las primeras horas de la mañana recibimos una comunicación procedente de Puerto Armuelles, en la cual se nos dio cuenta de los efectos que tuvo en ese lugar el temblor que aquí sentimos. En Puerto Armuelles azotó con una violencia tal, que su intensidad ha sido clasificada como la máxima, esto es, sus efectos fueron los de un terremoto. La población que todavía se encontraba en las calles o en sus casas, pero levantados, al sentir los primeros movimientos, se echó a las calles y a los sitios más amplios. Arreció el temblor y hubo pánico general. Hubo un momento en el que se creyó que la población se venía toda al suelo, tal la violencia del terremoto. Por fin fue calmándose, pero la gente no tenía confianza de volver a sus casas, sobre todo porque algunas habían sufrido serias averías.

Al minuto corrió por la población la noticia de que el terremoto había causado daños en distintos lugares, especialmente en el muelle, en las tuberías de agua y en los tanques de petróleo, así como en varios establecimientos de comercio. La empresa allí establecida, ha perdido una cantidad grande de petróleo y para la reparación de los daños tendrá que invertir sumas considerables de dinero.

Además de los daños en la empresa bananera, el comercio y casas particulares, sufrieron también las líneas telefónicas locales, que quedaron tendidas, porque los postes fueron derribados. En David, el terremoto fue sumamente violento, pues hubo grandes pérdidas materiales y edificios medio destruidos, lo que hace que se estime las pérdidas en unos veinte mil dólares más o menos.

Además, en 1991, el investigador Eduardo Camacho, publicó los datos del terremoto en la Revista Geológica de América Central. Menciona que el terremoto de Mw 7,6 fue lo suficientemente fuerte, como para disparar el acelerógrafo de Wenner, ubicado en Balboa, a 340 km de distancia, y registró una aceleración horizontal máxima de 7 cm/s2 en un periodo de 0,6 s. También hace mención al tsumani que ocasionó en la Bahía Honda, en la costa este del Golfo de Chiriquí, que tuvo una amplitud de 0,6 m, pero no causó mayores daños.

El terremoto tuvo muchas réplicas, pero solamente seis de ellas fueron de magnitudes superiores a Mw 6,0. Grandes grietas fueron observadas en la Villa El Progreso y se extendieron por la frontera Costa Rica-Panamá, y los daños causados fueron estimados en 2 millones de dólares.

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sábado, 11 de mayo de 2019

El terremoto del 11 de marzo de 1924


El terremoto del 11 de marzo de 1924


Tan solo una semana después del terremoto del 4 de marzo de 1924, se produjo un segundo terremoto el 11 de marzo, a las 4:41 am. Según el geólogo y sismólogo Walter Montero, el sismo tuvo una magnitud (Mw = 6,4) y el epicentro se ubicó en Bajos de San Juan en Puriscal a una profundidad de 10 km. Ese día se registraron 83 réplicas después del evento principal y se produjeron dos réplicas de magnitudes de Ms= 5,7 y 5.5 en ese orden.

En la figura 1 se muestra la cantidad de sismos diaria, reportada por el Observatorio Nacional durante el mes de marzo de 1924. Se aprecia claramente que la crisis sísmica se extendió por varios días, lo que evidentemente hizo que la gente estuviera muy preocupada.


Figura 1. Sismos reportados por día durante el mes de marzo de 1924. Fuente Observatorio Nacional. 


El Diario de Costa Rica, del miércoles 12 de marzo de 1924, Año V, Número 1400 reporta que en la ciudad de Santa Ana los sismos causaron muchísimos daños, pero no desgracias que lamentar. En San Ramón se Alajuela se reporta la caída de la escuela que había quedado muy dañado con el terremoto del 4 de marzo y que la ciudad está sin agua y sin electricidad.

El diario La Noticia, reporta que el vapor Eupatoria, encontrándose a 20 millas afuera de la entrada SE del Golfo de Nicoya, se produjo un golpe tan fuerte que la embarcación se estremeció violentamente, que sospechamos que había ocurrido un choque. El capitán ordenó inmediatamente el paro de las máquinas para inspeccionar el barco, y no habiendo encontrado nada de anormal, continuó la marcha ingresando a Puntarenas a eso de 9 horas; le informó al capitán del puerto de lo sucedido, y este le informó que precisamente, a aquella misma hora de la madrugada, un terremoto había dañado seriamente algunas ciudades del interior de la República.   

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sábado, 2 de agosto de 2014

EL TERREMOTO DE TORO AMARILLO DE 1911

EL TERREMOTO DE TORO AMARILLO DE 1911


Por Anastasio Alfaro, Gustavo Michaud y P. Biolley C, Anales del Centro de Estudios Sismológicos de Costa Rica, Año 1911.


Señor:             Subsecretario de Fomento
                        Encargado del despacho S. D.

En cumplimiento de la comisión que se nos dio para investigar los efectos del terremoto ocurrido en Toro Amarillo del cantón de Grecia, en la noche del 28 de agosto próximo pasado (1911), salimos de esta capital en la mañana del 2 de setiembre, para dormir en Grecia ese mismo día. El movimiento que nos referimos se sintió en San José a las 10:06 p.m. con dirección NW e intensidad VI, como podrá verse por los sismogramas adjuntos, uno de los cuales nos ha sido presentado por el Profesor don J. Fidel Tristán, Director del Colegio Superior de Señoritas.

Sismograma del terremoto de Toro Amarillo de 1911, registrado en el Colegio Superior de Señoritas

En Alajuela, 20 km al NW de San José, se sintió con intensidad VII, según informes de particulares, y en Grecia; 20 km al NW de Alajuela, se sintió con intensidad VIII, conservando siempre la misma dirección, como podía observarse por la caída de botellas y de otras mercaderías, en la botica de aquella ciudad y en otros establecimientos de comercio. Los daños en esta ciudad fueron insignificantes en las construcciones, debido a que la iglesia es de hierro y la casi totalidad de las casas son construcciones de bahareque y madera.

En la población de Grecia se unieron a nuestra comitiva los señores ingeniero don Manuel Carranza y don Alfredo Gómez, personas que nos prestaron toda clase de auxilios personales y de alojamiento, con la mejor buena voluntad y desinterés; con ellos iban algunos trabajadores, que nos sirvieron para el transporte de equipajes y para las excursiones en la montaña. En la mañana del domingo 3 de setiembre, salimos de Grecia con dirección próximamente al norte, hasta llegar a la altura de la sierra, que se trasmonta en el lugar llamado El Portillo, a 2064 metros sobre el nivel del mar. Antes de llegar a este lugar, después de la quebrada del Vigía, empiezan a observarse los primeros derrumbes pequeños en los flancos del camino; poco adelante, a 1419 m de elevación sobre el nivel del mar, se encuentran las primeras grietas en el suelo, perpendiculares a la dirección del movimiento sísmico; aquí los derrumbes son de más consideración.

Al llegar al punto llamado Las Trojas pudo observarse ya una grieta de 30 m de largo por 0,5 m de hondo y 0,08 m de ancho, aproximadamente. La altura de Las Trojas es de 1540 m. Pasando El portillo el camino se encuentra completamente obstruido, por el derrumbe de los paredones al centro de la vía, y en los pequeños llanos de la altura, las grietas son tan anchas y profundas que no se puede caminar a caballo, por lo cual tuvimos que devolver las bestias y continuar nuestro viaje a pie. La altura de El Portillo marca la división de las dos vertientes, dejando al sur la región seca, arcillosa y cultivada, que se extiende por toda la meseta central hasta las costas del Pacífico, y al norte la región húmeda de lluvias frecuentes y que se extiende hasta terminar en la frontera Norte de Costa Rica, comprendiendo las feraces llanuras de San Carlos, Sarapiquí y Santa Clara.

El camino por este lado debe considerarse como una arteria importante de la región Norte: por comprender una distancia relativamente corta y con acceso fácil para los finqueros y trabajadores de toda la provincia de Alajuela. El camino para bajar a las llanuras tiene poco más de 5 km y es fácilmente practicable, hasta convertirlo en carretera con un costo relativamente pequeño, porque no tiene puente alguno y dispone de abundantes rocas volcánicas para lastrar la vía hasta la pequeña población de Toro Amarillo, que se halla a 1514 m.s.n.m. y que puede considerase como la puerta de entrada de las extensas llanuras del Norte; la temperatura de Toro Amarillo, donde estaba alojado nuestro campamento, es de 16 °C por término medio; la máxima nos dio 24 °C y la mínima es de 11 °C, que fueron las temperaturas extremas observadas del 3 al 6 de setiembre.

En esta pequeña población había 25 habitaciones de madera, ocupadas por familias de trabajadores, muchas de las cuales salieron hasta Grecia después del terremoto, por temor de más serias consecuencias. Los movimientos del 28 comenzaron desde las 5 p.m., alcanzando su mayor intensidad poco después de las 10 p.m., y continuó temblando por espacio de algunos días; todavía durante nuestra permanencia, se sintieron algunas sacudidas y con frecuencia se oían retumbos volcánicos.

La aldea de Toro Amarillo se encuentra circundada por cerros, muchos de ellos de forma cónica, tales como el cerro Congo al NNE, que es el más avanzado hacia las llanuras del Norte. Por el lado sur, se hallan los cerros Roble, Alto del Portillo y el de Los Alfaro. Al este, se hallan los cerros del Gorrión, Los Anonos, el volcán Poás, el cerro del Ángel y el Cariblanco, que llega hasta el camino del Sarapiquí. Y al oeste quedan los cerros de Quebrada Grande, Río Segundo Barroso, Pelón y Volcán Viejo.

La aldea se halla colocada en las cabeceras del Toro Amarillo que corre hacia el Norte, cuyas aguas están formadas por los riachuelos llamados Yurro Hondo, Guápiles, Azul, Las Pilas, Quebrada Gata, Río Agrio, el desagüe del volcán Poás, Los Anonos y el Gorrión por la margen del este; y por el oeste, la Quebrada Grande, Río Segundo, el desagüe del Volcán Viejo, Río Barroso y El Mico. Como a 8 km de su curso, a partir de la aldea, tiene el río Toro Amarillo una preciosa catarata de 60 m de altura próximamente y pudiera tal vez aprovecharse en los años venideros como fuerza hidráulica de  gran potencia. En la aldea de Toro Amarillo había antes del terremoto como 100 habitantes que se ocupaban en el cultivo de granos, en el cuido de las fincas de ganado y muy especialmente en el corte de maderas de Cedro, Quizarrá e Ira, maderas que son muy abundantes y que mantenían en ejercicio a tres máquinas de aserrar, movidas por la fuerza del agua.

El día siguiente de nuestra llegada visitamos la región NW por hallarse allí los derrumbes más considerables en la finca de Jesús Esquivel, derrumbamientos de la montaña que abarcan un espacio como de tres hectáreas cada uno y que dejaron limpio el flanco de la loma por uno y otro lado, en forma de una punta de diamante; estos derrumbamientos arrastraron consigo toda la vegetación, y en su caída desraizaron los árboles que quedaron amontonados en los bajos y cubiertos por espesos mantos de tierra y de grandes piedras. Al día siguiente se prosiguió la exploración próximamente con el mismo rumbo recorriendo feraces hondonadas, cubiertas de cedros, palmitos y súrtubas, por habernos dicho que existía en esa dirección el cráter de un volcán extinguido, y a la orilla del cual se ha hecho el denuncio de una mina que se supone contenga oro. Durante esta exploración seguimos en su curso ascendiendo el Río Segundo, para llegar a una quebrada que llaman el desagüe del Volcán Viejo; efectivamente se encuentran en el curso de este desagüe conglomerados volcánicos que contienen azufre y rocas estratificadas de arenas y ceniza en capas horizontales que atestiguan la existencia de un antiguo volcán en la espaciosa olla, llamada el cráter del Volcán Viejo que tiene próximamente 1800 m.s.n.m.

Derrumbes camino a Toro Amarillo
A pesar de que existen pequeños derrumbamientos en las colinas de este lado, la falta de grietas en el suelo, el carácter de la vegetación intacta, y otros detalles que sería prolijo enumerar, dan el convencimiento de que este viejo cráter no tiene actividad alguna, y que la sacudida debió verificarse más cerca de nuestro campamento central, colocado en la aldea de Toro Amarillo. Nuestra tercera exploración se dirigió hacia el cerro del Congo, en una extensión  de 8 a 10 km, con rumbo NW, pasando por la finca de don Narciso Blanco hasta llegar a los desmontes contiguos a la gran catarata del Toro Amarillo, que antes citamos. Sobre este último camino recorrido, los derrumbes y grietas en el suelo van siendo cada vez menores a medida que uno se aleja de la aldea; los terrenos de este lado tienen valles feraces, ricos en maderas de excelente calidad, y han comenzado a cultivarse, haciendo desmontes que se emplean para la siembra del maíz, luego se destinan a pastos; donde hay algunos hatos de ganado. Los pastos en esta región se conservan siempre verdes por lo cual los vecinos de Grecia han considerado los potreros del Toro Amarillo como estación veraniega para sus ganados; las aguas son abundantes y de buena calidad exceptuando unas pocas quebradas que, por tener sus cabeceras en el volcán Poás, reciben infiltraciones de sustancias desagradables tales como el ácido sulfúrico e hidrógeno sulfurado, en el llamado río Agrio.


Árbol de Cedro caído durante el terremoto de Toro Amarillo en 1911.


Por la inclinación del terreno que conduce a las llanuras del Norte, pudiera aprovecharse para diversas clases de cultivos, desde las papas y duraznos, en la región alta del sur, hasta el cultivo de caña de azúcar en los bajos del norte. A pesar de la gran cantidad de derrumbes que pasan de 60, el hecho de hallarse la mayor parte de ellos en la montaña misma, y los cultivos en los bajos, así como las casas de habitación que son todas de madera, no hubo desgracias personales y los daños en la propiedad no son considerables. A pesar de que la sacudida debió alcanzar la intensidad X, a juzgar por los destrozos hechos en los flancos de los cerros y colinas.

De los tres factores empleados para la determinación del epicentro de un terremoto, el tiempo, la dirección y la intensidad, pudimos aprovechar solamente los dos últimos. Nos bastaron, sin embargo, para determinar con una aproximación suficiente para los fines prácticos la posición del epicentro de los recientes terremotos. En San José, los sismógrafos del Observatorio y el que don J. Fidel Tristán instaló en el Colegio de Señoritas dieron la dirección de la región volcánica del Poás. En Alajuela, las personas que vimos nos dijeron que habían percibido el movimiento en la dirección N-S. En Grecia tuvimos suerte de encontrar en una tienda algunas botellas que ocupaban la posición en que habían caído. Yacían en dirección NW. En Toro Amarillo las casas destruidas cayeron o se inclinaron casi siempre en dirección NNW-SSE. Por otra parte, la intensidad de los terremotos fue mucho mayor al norte que al sur de la Cordillera Volcánica. La destrucción de las casas de madera y la formación de una multitud de grietas en el suelo son fenómenos que no se manifestaron en San pedro de Poás, según nos fue dicho.

Tampoco vimos al sur de la Cordillera derrumbes comparables en número y dimensiones a los que pudimos observar sobre la vertiente norte. Estos hechos, junto con la dirección de las grietas en el camino de Grecia a Toro Amarillo, nos inducen a creer que el epicentro de los últimos terremotos es un punto colocado a pocos kilómetros, (de 6 a 9 probablemente) al NW del volcán Poás. El centro mismo tiene poco profundidad. La debilitación considerable de la intensidad alrededor del epicentro permite hacer esta afirmación con un alto grado de seguridad. Por este carácter los últimos terremotos se parecen al del 4 de mayo de 1910, pero la intensidad de este último al epicentro fue mucho menor. La poca profundidad del centro es de buen augurio para la seguridad de las ciudades vecinas. Para que sufriesen estragos serios las ciudades de Naranjo, Grecia y San Pedro del Poás, sería necesario que en el epicentro se produzca un cataclismo tal como raras veces ha ocurrido.  


Mapa de intensidades del terremoto de Toro Amarillo del 28 de agosto de 1911 (Güendel et al., 1992).

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